El auge del turismo en España está provocando que muchos propietarios tengan dudas sobre cambiar el tipo de arrendamiento por larga temporada, a alquiler turístico.

La primera opción ofrece una renta mensual constante, que hará que al final de mes sepas con exactitud los ingresos, gastos y beneficio final. En cambio, el alquiler turístico te brinda una rentabilidad superior -y ficticia- en algunas épocas del año.

Según estudios y datos obtenidos por diferentes empresa de explotación turística, para obtener la rentabilidad de un alquiler convencional, hará falta el 50% de las noches. Sin embargo, alcanzar la ocupación mínima del alojamiento turístico no es una tarea fácil.

Te explicamos 4 razones por las cual el alquiler turístico no termina de salir rentable:

En el alquiler tradicional los gastos diarios los suele pagar el inquilino, mientras que en el alquiler turístico los asume el propietario. Mientras que en el alquiler de larga duración los gastos en suministros los suele pagar el inquilino. En el caso del alquiler turístico esos gastos corren a cargo del propietario. Esto acarrea que, sabiéndose esto, los turístas no escatimarán en gastos de energía.

Los pisos turísticos pagan más impuestos.

Si eres el arrendador de una vivienda en alquiler residencial, a la hora de hacer la declaración de la renta podrás desgravarte hasta el 60% de los impuestos. En los pisos turísticos el propietario no tiene ninguna ventaja fiscal.

Si quieres alquilar la vivienda a turistas tendrás que trabajar casi todos los fines de semana, sin discriminación horaria, ya que rara vez suelen llegar los turistas a la hora acordada.

Los días de más actividad turística son el viernes, sábado, domingo y lunes. Por tanto, para realizar el check-in y el check-out de los turistas, deberás estar disponible los fines de semana, especialmente los de verano y navidades.

En muchas ciudades de España, las comunidades de propietarios crean alianzas contra los pisos turísticos. Entre algunas quejas, caben destacar el comportamiento de los turístas; generan ruido, suciedad, molestan a otros timbres, etc. Por otro lado, el alquiler residencial es mucho más respetuoso con la comunidad y la ciudad.

En resumen, parece ser que la burbuja de los pisos turísticos va a explotar en cualquier momento y la oferta empieza a ser muy superior a la demanda, teniendo que multiplicar esfuerzos para sacar rentabilidad a la vivienda, y bajando -en muchos casos- el precio por noche del alojamiento. En cambio, si eres propietario y decides alquilar de forma tradicional, el mercado fluctuará en mayor o menor medida, pero tus ingresos mensuales estarán casi siempre asegurados.